El merenguero dominicano Carlos David, conocidos por éxitos como Esa mujer, Dame tu querer, La cobardía, Lo que más me gusta de ti, El perico y otros merengues, apuesta por una proyección internacional con el lanzamiento de un nuevo álbum que marca un momento clave en su carrera.
Se trata de “Atemporal”, nombre de la nueva producción musical, contiene los temas Por un beso tuyo, Encadenado, Hijo del destino, De parrando, Por ella, La cita, No me dejes, Como disco rayado, Me gustan más, todos de la autoría de Carlos David y Mal de amor, autoría de Raldy Vásquez.
Además, el ex integrante de la orquesta de Bonny Cepeda, El Equipo de Dioni Fernández y Orquesta Liberación, oriundo de Las Matas de Cotuí, logró gran empuje con otros merengues como Pagarás, Yo te amo, Eterna melodía, La hija y la mamá, Frente a una copa de vino y Cal y arena, Oye muchacha, Pa’ que le coja y Yo no sé, canciones que reflejan su estilo romántico y su capacidad para narrar historias cotidianas dentro del merengue.
Este nuevo proyecto discográfico llega acompañado de la distribución de DistroKid, una de las plataformas digitales más influyentes para artistas independientes. Con esta alianza, Carlos David busca ampliar su alcance en servicios de streaming y consolidar su presencia en mercados internacionales.
Más allá de la expansión digital, el álbum reafirma su compromiso con un merengue donde la melodía y la interpretación vocal ocupan un lugar central y en el que mantiene fiel a una línea clásica, apostando por arreglos elegantes y letras cargadas de sentimiento.
Con esta nueva producción, el intérprete no solo fortalece su discografía, sino que también se posiciona como una de las figuras que continúa defendiendo la identidad del merengue tradicional, conectando con nuevas audiencias sin perder la autenticidad que lo define.
Con el álbum, asegura el artista, no solo reafirma su lugar dentro del merengue moderno, sino que también se proyecta como uno de los exponentes llamados a mantener viva la tradición, conectando generaciones a través de letras sencillas, melodías pegajosas y una interpretación que privilegia el sentimiento por encima de la estridencia.
Por: Fausto Polanco




