Saturday, April 4, 2026
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Sermón de las Siete Palabras 2026: Un clamor de justicia y esperanza para el pueblo dominicano

En un ambiente de recogimiento y profunda espiritualidad, la Catedral Primada de América fue escenario del tradicional Sermón de las Siete Palabras, celebrado el Viernes Santo, uno de los momentos más significativos de la Semana Santa.

En el silencio y la solemnidad propios de este día, los fieles contemplaron las últimas palabras de Jesucristo en la cruz, expresiones que revelan el amor más grande: el amor que se entrega hasta el extremo por la salvación de la humanidad, destaca una nota de prensa enviada por la Arquidiócesis de Santo Domingo.

Cada una de estas palabras constituye un mensaje de perdón, esperanza, entrega y redención, invitando a los creyentes a mirar la cruz no como signo de derrota, sino como camino hacia la vida nueva.

El acto se inició con la bendición del Arzobispo Coadjutor de Santo Domingo, Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán. Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo del Reverendo Padre Cecilio De los Santos, Vicario Episcopal del Clero.

Esta tradición de la Iglesia Católica permite además de meditar las palabras de Cristo, reflexionar sobre las realidades sociales que afectan al pueblo dominicano a la luz del Evangelio.

Proclamadores y reflexiones

Primera palabra: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23,34) a cargo del reverendo padre Francisco Benito Alvarado Herrera.

El Padre Francisco Benito Alvarado profundizó en la expresión de Jesús en la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, destacando el perdón como el corazón del mensaje cristiano.

Durante su reflexión, subrayó que Cristo, aun en medio del sufrimiento, intercede por sus verdugos, revelando la misericordia de Dios que busca la salvación del ser humano. En ese sentido, hizo un llamado a la Iglesia y a la sociedad a reconocer sus faltas y a volver al Evangelio, especialmente en la atención a los más vulnerables.

Asimismo, abordó desafíos actuales como la influencia de la cultura digital en los jóvenes, el debilitamiento del entorno familiar y la pérdida de valores fundamentales, advirtiendo sobre sus consecuencias en la construcción de la persona y la sociedad.

El padre Benito Alvarado también llamó la atención sobre la violencia, la cultura de muerte y las injusticias sociales que afectan a los más débiles, reiterando la necesidad de defender la dignidad humana en todas sus dimensiones.

Finalmente, recordó que la fe cristiana no puede vivirse de manera individualista, sino en comunidad, invitando a todos a una conversión sincera que se traduzca en compromiso, misericordia y solidaridad.

Segunda Palabra: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lucas 23,43) a cargo del reverendo padre Mario De la Cruz Campusano.

En la meditación de la Segunda Palabra: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, el padre Mario de la Cruz Campusano destacó el sentido redentor del sufrimiento a la luz del encuentro entre Jesús y el buen ladrón.

Durante su reflexión, subrayó que el dolor humano, asumido con fe, puede convertirse en camino de conversión y salvación, recordando que Cristo no elimina el sufrimiento, sino que lo transforma con su presencia y lo llena de esperanza.

Asimismo, enfatizó que la misericordia de Dios está siempre disponible para quien como el buen ladrón, reconoce sus faltas y se abre a la gracia, reafirmando que la salvación es una promesa real y actual.

El sacerdote también abordó la realidad social señalando las desigualdades, injusticias y situaciones de exclusión que afectan a muchos, e hizo un llamado a construir una sociedad más justa, donde la dignidad humana sea respetada y el bien común prevalezca sobre los intereses particulares.

Finalmente, invitó a todos a confiar en Cristo en medio de sus sufrimientos y a vivir con esperanza, recordando que la promesa del paraíso es una invitación concreta a la conversión, la fe y el compromiso con una vida más digna y solidaria.

Tercera Palabra:“Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre” (Juan 19,26) a cargo del reverendo diácono José Ricardo Rosado Acosta.

En la reflexión de la Tercera Palabra, «He aquí a tu hijo, he aquí a tu Madre» (Jn 19,26), el reverendo diácono José Ricardo Rosado Acosta destacó que este gesto de Jesús no fue una despedida, sino la creación de una nueva comunidad basada en el cuidado mutuo.

Al presentar a María como modelo de fortaleza y madurez afectiva, resaltó su capacidad de permanecer presente ante el dolor extremo sin huir.

El diácono Rosado vinculó este mensaje con la cruda realidad social de la República Dominicana, señalando los siguientes puntos críticos:

• Vulnerabilidad de la mujer: Denunció que una gran parte de los hogares dominicanos son encabezados por mujeres que enfrentan soledad, precariedad económica y la carga exclusiva del cuidado familiar.

• Alerta ante la violencia: Calificó como una «herida profunda» el aumento de los feminicidios y las agresiones domésticas registrados en lo que va de 2026, exigiendo mayor protección y respeto a la vida.

• Misión de la Iglesia: Afirmó que la frase «He ahí a tu madre» obliga a la comunidad cristiana a ser una presencia activa que escuche, valore y proteja a las mujeres en situaciones límite.

• Finalmente, el diácono exhortó a una «conversión pastoral» para que la Iglesia actúe con la ternura de María, defendiendo con valentía la dignidad de la mujer y transformando el sufrimiento en esperanza y redención.

Cuarta Palabra: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27,46) a cargo de reverendo padre Candelario Mejía Brito.

Al reflexionar sobre la Cuarta Palabra, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt 27,46), el reverendo padre Candelario Mejía Brito explicó que el grito de Jesús en la cruz no fue de desesperación, sino una oración de entrega que recoge el sufrimiento de toda la humanidad.

Bajo el lema «Sana: Camino para renacer», el sacerdote vinculó este desamparo con la realidad de los sectores más vulnerables de la República Dominicana.

Los puntos centrales de su intervención fueron:

• Abandono de la juventud: Denunció la estigmatización que sufren los jóvenes por su apariencia o cultura , así como la falta de oportunidades laborales y la explotación salarial que los deja sin esperanza de un futuro digno.

• Inseguridad y falta de educación vial: Citó la alta tasa de muertes de jóvenes por accidentes de tránsito y recriminó la aparente indiferencia de instituciones como el INTRANT, señalando que la educación vial parece recordarse solo en fechas específicas.

• Indigencia extrema: Hizo un llamado directo sobre la situación de las personas que viven en las calles, mencionando lugares específicos como los alrededores del Hospital Moscoso Puello y el elevado de la avenida Máximo Gómez con Nicolás de Ovando, calificándolos como los «verdaderamente abandonados».

• Crítica a la desigualdad: Cuestionó un sistema donde el sacrificio solo recae en «los de abajo», mientras quienes deben actuar como figuras paternas se dedican a acumular riquezas olvidando el bien común.

El Padre Mejía Brito concluyó afirmando que el desamparo de Jesús es la garantía de que el clamor de los marginados no quedará sin respuesta. Exhortó a recobrar la confianza en Dios para vencer «el poder de los enemigos del pueblo» y transformar el grito de angustia en una esperanza de victoria y renovación.

Quinta Palabra: “Tengo sed” (Jn 19,28) a cargo de Madre Zoila María Mercedes López

Al reflexionar sobre la quinta palabra, «Tengo sed» (Jn 19,28), la Madre Zoila María Mercedes López señaló que esta expresión de Jesús en la cruz no fue solo una necesidad física de un hombre deshidratado y golpeado , sino el clamor de un Dios que se solidariza con las carencias más profundas de la humanidad. Bajo el lema «Sana: Camino para renacer», la religiosa vinculó esta sed con los males que aquejan al pueblo dominicano.

Los puntos clave de su mensaje fueron:

• Sed de justicia social y política: Denunció la sed de un pueblo que se siente «exprimido» por políticos que se sirven del poder en lugar de servir a los ciudadanos. Exigió servicios públicos más dignos, equitativos y una atención especial a los inmigrantes y enfermos.

• Impacto de los feminicidios: Lamentó la sed de paz en las familias divididas por la violencia intrafamiliar y el dolor de los niños que quedan huérfanos de madre, por los constantes feminicidios y de padres por el encarcelamiento.

• Crisis de identidad en la juventud: Expresó preocupación por los jóvenes que buscan saciar su vacío en las redes sociales o en identidades ajenas a su dignidad humana, llegando incluso a perder el sentido de la vida ante la falta de paradigmas verdaderos.

• Indiferencia y soledad: Criticó la desconexión social en un mundo interconectado, donde los ancianos, los niños vulnerables y los enajenados sociales sufren soledad y falta de atención básica, representando hoy al Jesús sediento en la cruz.

La Madre Zoila concluyó haciendo un llamado a abandonar la indiferencia ante el sufrimiento ajeno. Afirmó que la fe es la única capaz de saciar la sed de paz y sosiego interior en un mundo «lleno de soledad pero vacío de compañía», invitando a la sociedad a ser parte del «sueño de Dios» a través de la fraternidad y la solidaridad.

Sexta palabra: “Todo está consumado” (Jn 19,30) a cargo del reverendo diácono Juan Evangelista Rivas Morillo.

En su intervención, el Diácono Juan Evangelista Rivas Morillo presentó la sexta palabra como el «grito del triunfador» que ha cumplido fielmente la voluntad del Padre. Bajo el lema «Sana: Camino para renacer», la reflexión destacó que la obra de salvación de Cristo transforma la mayor iniquidad en el más grande amor.

Los puntos centrales de su mensaje incluyeron:

• Vencer el miedo a la muerte: Se enfatizó que la misión de Jesús fue liberar a la humanidad de la esclavitud del miedo al fin de la vida, manifestando que nuestro destino final es la resurrección.

• Raíz de los males sociales: El diácono vinculó el miedo a la muerte y a no sobrevivir con problemas actuales, como la acumulación desmedida de riquezas por parte del capitalista y la desesperación de los jóvenes ante fracasos laborales o académicos.

• Compromiso con la creación: Hizo un llamado a la protección de los recursos naturales en la República Dominicana, citando la Ley 64-00 como marco fundamental para garantizar la sostenibilidad y la calidad de vida de los ciudadanos.

• Cumplimiento social: Afirmó que «todo estará consumado» solo cuando los problemas sociales que generan vulnerabilidad en zonas urbanas y rurales sean finalmente resueltos.

El Diácono Rivas Morillo concluyó que la expresión «Todo está consumado» no es un final, sino el inicio de la paz que precede a la Resurrección. Exhortó a la sociedad a no perder la esperanza y a agradecer la fidelidad de Cristo, la cual debe servir de guía para superar las «ilusiones de autonomía» y trabajar por una humanidad más bella y una libertad completa.

Séptima palabra: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46) a cargo de sor Lourdes Martínez Arcángel

La hermana. Lourdes Martínez Arcángel, HHA, cerró las reflexiones resaltando la confianza absoluta y la donación voluntaria de Jesús en el momento final de su vida. Su mensaje se centró en el compromiso con la vida frente a las crisis de desesperación de la sociedad actual.

Los ejes fundamentales de la alocución fueron:

• Confianza en la crisis: Jesús enseña que el creyente debe encomendar su vida a Dios, especialmente en momentos de confusión y dolor, reconociendo a Dios como un refugio leal.

• Llamado a la amabilidad: Ante una sociedad herida emocionalmente, se exhortó a recuperar la amabilidad para aliviar el peso de los demás y evitar herir con palabras o gestos.

• Crítica al contenido cultural: Denunció el impacto negativo de la música con contenido explícito y obsceno, señalando que incita a excesos y lacera la inocencia de niños y jóvenes. Pidió a las autoridades de espectáculos públicos mayor rigor y leyes que penalicen estas «aberraciones».

• Educación y Familia: Alertó sobre una «educación importada» y poco consistente con la realidad dominicana, llamando a fortalecer la estructura familiar como base de una sociedad más justa.

Sor Lourdes concluyó que la historia no está perdida porque está en manos del Padre, pero requiere del esfuerzo humano para abandonar la indiferencia y la complicidad con el mal.

Un llamado a la reflexión nacional

El Sermón de las Siete Palabras continúa siendo una de las tradiciones más arraigadas de la fe cristiana, no solo como memoria de la Pasión de Cristo, sino como un espacio de reflexión sobre los desafíos sociales, morales y espirituales que enfrenta la sociedad.

El Sermón de las Siete Palabras 2026, constituyó un profundo examen de conciencia para la sociedad dominicana. A través de las voces de los siete proclamadores, la Iglesia Católica hizo un llamado urgente a abandonar la indiferencia y a trabajar activamente en la construcción de una nación más justa, humana y solidaria.

En definitiva, las Siete Palabras no son solo un recordatorio del sacrificio de Cristo, sino una hoja de ruta para la redención social de la República Dominicana.

La Iglesia concluye que solo encomendando nuestras acciones a la justicia y a la verdad, y trabajando con «disponibilidad, responsividad e involucramiento», podremos transitar el camino hacia un verdadero renacer nacional.

Invitando a todos los fieles a vivir este tiempo con recogimiento, conversión y compromiso con los valores del Evangelio, especialmente la justicia, la misericordia y la dignidad de la vida humana.

Fuente: El Nuevo Diario

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