Todo comenzó con un regalo totalmente aleatorio. Un fanático se acercó a Juan Soto en Seattle y le entregó dos objetos: una máscara de Spider-Man y una tarjeta de novato de Michael Jordan.
Pero nadie imaginó que ese momento terminaría convirtiéndose en una de las historias más virales de la temporada de MLB.
En las Grandes Ligas abundan las supersticiones, pero pocas han nacido de una forma tan espontánea como la nueva cábala de los New York Mets. Y todo comenzó gracias a Juan Soto.
El dominicano reveló que la famosa máscara de Spider-Man que hoy invade el dugout del equipo fue un regalo completamente inesperado de un fanático durante una visita a Seattle. El aficionado también le entregó una tarjeta de novato de Michael Jordan. La respuesta de Soto fue tan sencilla como espontánea: “Me lo acaba de dar. Vale, lo acepto”.
Lo que parecía una anécdota sin importancia terminó convirtiéndose en uno de los rituales más divertidos de la temporada.
Cómo Spider-Man conquistó Queens
La transformación ocurrió dentro del clubhouse. Fue el prospecto Carson Benge quien propuso utilizar la máscara para celebrar los cuadrangulares y ayudar a cambiar la energía del equipo, que venía buscando una nueva dinámica interna.
La idea encontró rápidamente un aliado perfecto en la identidad de la ciudad: Spider-Man es uno de los personajes más emblemáticos de Queens, el mismo distrito donde se encuentra el Citi Field. Esa coincidencia convirtió la máscara en un símbolo natural para la franquicia.
El debut oficial ocurrió durante la serie ante Atlanta Braves. Cada jonrón era acompañado por la aparición del superhéroe en el dugout y las imágenes se viralizaron en cuestión de horas.
La nueva energía de los Mets
La historia va mucho más allá de una simple ocurrencia.
Los equipos exitosos suelen construir pequeñas tradiciones internas que fortalecen la química colectiva. En ocasiones es un objeto, una canción o una celebración. En el caso de los Mets, ahora es Spider-Man.
Y el momento no podría ser mejor: Juan Soto atraviesa un gran momento ofensivo y los Mets parecen haber encontrado una identidad más relajada y divertida dentro del clubhouse.
Lo más llamativo es que la cábala nació de la manera más simple posible: un fanático, un regalo improvisado y un dominicano que decidió aceptarlo. En una ciudad como Nueva York, donde el béisbol y los superhéroes forman parte de la cultura popular, la combinación parece perfecta.
Fuente: CDN Deportes




