Saturday, October 24, 2026
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Héctor Acosta visita al papa León XIV y pide oración por República Dominicana

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El senador y artista musical por la provincia Monseñor Nouel, Héctor Acosta, conocido como “El Torito “, visitó al papa León XIV en el Vaticano, a quien invitó formalmente acudir a República Dominicana.

Héctor Acosta resaltó que el momento fue muy emotivo debido a su valor religioso y a la posibilidad de estar junto al pontífice.

Durante la jornada, el funcionario pidió al líder máximo de la Iglesia Católica orar por República Dominicana y de manera especial por la provincia de Monseñor Nouel.

En las imágenes compartidas en las redes sociales, se observa al artista interactuar con el papa, mientras realiza la entrega de los presentes, inclusive de la bandera nacional del país.

Existe un lugar reservado a modo de pedestal para estas figuras, donde el papa acude en persona para recibirlas y bendecirlas.

Por: Walter Colon

José Ramírez, el “Superman” de los Guardianes encontró su capa

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José Ramírez, justo a tiempo para salvar la temporada de los Guardians, ha recuperado su nivel de MVP en la Serie Divisional de la Liga Americana (ALDS) contra los White Sox.

En las dos victorias de Cleveland en Chicago, Ramírez bateó de 9-4, con un doble, un triple, un jonrón, una base por bolas, una base robada, cuatro carreras anotadas y cinco carreras impulsadas.

Incluso en la peor temporada completa de su carrera, una verdadera superestrella puede despertar en cualquier momento.

Ramírez es, posiblemente, uno de los cinco mejores jugadores de las Grandes Ligas de Béisbol. Tuvo un año flojo para sus estándares en 2026, pero los Cleveland Guardians no podrían haber elegido un mejor momento para que su mejor jugador entrara en racha. Con la temporada en juego durante el cuarto partido de la Serie Divisional de la Liga Americana (ALDS) contra los Chicago White Sox —y la oportunidad de llevar la serie de vuelta a Cleveland para un quinto y definitivo encuentro—, el “Superman” de los Guardians encontró su capa.

“Es un futuro miembro del Salón de la Fama”, declaró el jardinero Chase DeLauter tras la victoria de Cleveland por 9-5 el jueves en Chicago. “Es algo especial”.

Durante los dos primeros partidos de la ALDS, Ramírez no mostró el nivel habitual que Cleveland conoce de él; se fue de 6-0 con tres ponches. Sus dificultades al inicio de la serie parecían arrastrarse desde el último mes de la temporada regular, periodo en el que registró unos números discretos —una línea ofensiva de .198/.237/.264— y conectó apenas un jonrón.

Sin embargo, el tercer partido del miércoles pareció despertar algo en la superestrella de los Guardians. En ese encuentro, Ramírez bateó de 4-2, con un doble, un triple y una base robada; dominó el juego con el bate, el guante y las piernas. Y aún tenía más reservado para el cuarto partido.

Al igual que en el tercer juego, los White Sox tomaron la iniciativa temprano el jueves, llegando a la quinta entrada con una ventaja de 2-0 y obligando a la salida del abridor de los Guardians, Parker Messick, tras apenas 2 entradas y un tercio. Pero una vez que el receptor Patrick Bailey recortó la diferencia a la mitad con un jonrón solitario, llegó el momento de que Ramírez dejara su huella en el partido.

“Su forma de jugar, la energía y la calidad de sus turnos al bate son contagiosas para el equipo”, comentó el segunda base Travis Bazzana tras el encuentro. “Es decir, lo vimos [en el tercer partido] generar una carrera por sí solo: se embasó, robó bases y luego anotó. Es capaz de causar un impacto inmediato, pero juega con una intención muy clara”.

Antes de su turno al bate en la quinta entrada, se sentía que se avecinaba un batazo importante. Había sido retirado con un elevado en su primer turno y con una línea fuerte atrapada en el segundo; sin embargo, en ambos contactos golpeó la pelota con la parte sólida del bate, registrando velocidades de salida de 98.9 y 97.5 millas por hora, respectivamente.

Ramírez se aseguró de que la tercera pelota que puso en juego no fuera atrapada. El tercera base de los Guardians conectó un jonrón de dos carreras para poner a Cleveland arriba 3-2, inyectando una dosis de confianza muy necesaria en el dugout visitante.

Aunque no suele mostrar muchas emociones, Ramírez se encargó de animar a sus compañeros en el dugout antes de recorrer las bases.

“Es un momento especial cuando recibes ese tipo de energía de los muchachos”, comentó tras el partido. “Tuve una conversación específica con Messick antes de eso. Le dije: ‘Voy a cambiar esto a tu favor’, y logré hacerlo realidad. Fue algo realmente especial”.

El mánager Stephen Vogt señaló: “Fue José Ramírez siendo José Ramírez en los playoffs. Lanzaron una recta —[Jordan] Hicks tiene una gran recta— y Josy logró conectarla. Apareció en el momento clave; uno piensa: ‘Ahí va de nuevo’. Fue un momento importante para él y para nosotros; aunque no suele exteriorizar mucho sus emociones, esta noche se le vio bastante entusiasmado”.

Aunque la ventaja de Cleveland no duró mucho —ya que Chicago anotó dos carreras más en la parte baja de la quinta entrada—, Ramírez impulsó la ofensiva de los Guardians por segundo día consecutivo. Esa racha de tres carreras en la quinta entrada fue solo el aperitivo. El plato fuerte fue una impresionante sexta entrada de seis carreras que puso el marcador 9-4 y definió el rumbo del partido.

Como parte de esa sexta entrada de seis carreras, Ramírez conectó un sencillo productor, logrando así su segundo partido consecutivo con múltiples imparables. Tras irse de 6-0 en los dos primeros juegos de la Serie Divisional de la Liga Americana (ALDS), la superestrella de Cleveland acumula un registro de 9-4 en los dos siguientes encuentros, con un doble, un triple, un jonrón, una base por bolas, una base robada, cuatro carreras anotadas y cinco impulsadas.

“Todo empieza con él. Esté en racha o no, el simple hecho de tenerlo en la alineación aporta esa presencia”, comentó DeLauter. “Cuando sale con fuerza, transmite esa energía y conecta esos swings espectaculares y decisivos, logra unirnos a todos”.

Las estadísticas indican que Ramírez no ha estado en su mejor nivel durante gran parte de 2026 —al fin y al cabo, fue operado del hueso ganchoso de la mano izquierda en junio—, pero su confianza sugiere todo lo contrario. Puede que el siete veces seleccionado al Juego de Estrellas no sea alto, pero se mueve como un gigante; una confianza que contagia a todos a su alrededor.

Para que los Guardians lograran remontar una desventaja de 2-0 en la serie mientras jugaban en Chicago y regresaran a Cleveland con opciones de alcanzar la Serie de Campeonato de la Liga Americana (ALCS), necesitaban ver la mejor versión de Ramírez. Y, justo a tiempo, parece que ha recuperado su nivel de élite.

Ahora, Cleveland tiene la oportunidad de convertirse en el primer equipo desde los Yankees de Nueva York de 2017 en ganar tres partidos consecutivos en una serie al mejor de cinco tras perder los dos primeros. Al regresar a casa con una superestrella enrachada, una ofensiva que marcha a todo ritmo y unos White Sox contra las cuerdas, todo apunta a que los Guardians tienen el impulso a su favor.

“Va a ser una locura”, comentó Ramírez sobre lo que espera para el quinto partido. “Se vivirá una energía increíble. Para nosotros, la mentalidad será la misma: intentar ganar el partido y disfrutar del ambiente que habrá en Progressive [Field]”.

Por: Juan Mercado

Diloné frente a Polonia: ¿Qué reflejan los números sobre quién fue el más grande con las Águilas Cibaeñas?

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Hay comparaciones que pertenecen al terreno de la memoria. Otras pueden apoyarse en los números. La que enfrenta a Miguel “Guelo” Diloné y Luis Polonia, dos gigantes de las Águilas Cibaeñas, necesita de las dos cosas.

Porque si en una primera mirada puede afirmarse que Diloné fue la explosión, la velocidad y el espectáculo, mientras Polonia representó la constancia y la longevidad, las estadísticas permiten comprender con mayor precisión por qué ambos ocupan un lugar privilegiado en la historia de la pelota dominicana.

Y también permiten entender por qué, cuando llega el momento de escoger a uno, la balanza termina inclinándose ligeramente hacia Polonia.

Diloné: la velocidad convertida en arte

Miguel Diloné jugó 19 temporadas en la Liga Dominicana, todas con las Águilas Cibaeñas. En ese recorrido participó en 757 partidos y acumuló 877 hits, 496 carreras anotadas, 85 dobles, 40 triples, ocho jonrones y promedio de .299.

Pero reducir a Diloné a esos números sería cometer una injusticia histórica.

Su verdadera dimensión aparece cuando se observan sus bases robadas: 395, una cifra que durante décadas pareció prácticamente intocable. Llegó incluso a estafarse 44 almohadillas en la temporada 1976-77, después de haber establecido el año anterior otra marca con 40.

Diloné fue, además, durante muchos años el gran símbolo de la velocidad en el béisbol dominicano. Su presencia en primera base podía modificar la estrategia de un lanzador y de una defensa completa.

Fue un jugador que convirtió las bases en territorio propio.

Y existe un dato particularmente revelador: durante su carrera dominicana acumuló 496 carreras anotadas y 395 robos, convirtiéndose en el único jugador de la historia del béisbol dominicano que había superado entonces las 300 en ambos departamentos.

Eso explica por qué su grandeza no puede medirse únicamente con hits o promedio.

Polonia: la acumulación de la excelencia

Luis Polonia tomó otro camino. Debutó en la temporada 1984-85 y permaneció 27 campañas en la pelota dominicana, récord de longevidad en la liga. En serie regular acumuló 791 partidos, 927 hits, 147 dobles, 43 triples, 24 jonrones, 517 carreras anotadas, 302 impulsadas, 184 bases robadas y promedio de .304.

La diferencia fundamental está en la continuidad.

Polonia no necesitó una temporada extraordinaria para construir su legado. Lo hizo acumulando temporadas buenas, muy buenas y excelentes durante casi tres décadas.

Tuvo 15 temporadas bateando sobre .300, ganó cuatro lideratos de hits, un título de bateo, dos lideratos de dobles, dos de triples, tres de carreras anotadas y uno de bases robadas.

Es decir, Luis no fue simplemente un jugador longevo. Fue un jugador longevo que siguió produciendo.

El día que Polonia alcanzó a Diloné

Quizá ningún momento resume mejor esta comparación que aquel histórico noviembre de 2008. Diloné había establecido el récord de hits de la Liga Dominicana con 877.

Durante aproximadamente dos décadas, aquella cifra representó una especie de monumento estadístico.

Hasta que apareció Polonia.

Sin embargo, el 15 de noviembre de 2008, jugando en el estadio Cibao, la “Hormiga Atómica” conectó su hit número 878 y pasó a ser el nuevo líder histórico. La escena tuvo un simbolismo enorme: uno de los grandes ídolos de las Águilas supera estadísticamente a otro de sus grandes ídolos.

Pero el récord de hits fue solamente una parte de la historia.

Polonia terminó liderando también las carreras anotadas y los triples, mientras que Diloné conservó una ventaja monumental en bases robadas. Fuentes históricas colocan a Polonia con 517 carreras y 43 triples, frente a las 496 carreras y 40 triples de Diloné; en robos, sin embargo, la distancia es abismal: 395 contra 184.

Ahí está, probablemente, la esencia de la comparación.

Dos formas distintas de ser grande

Diloné fue más dominante en el aspecto que mejor lo identificaba.

Su ventaja de 211 bases robadas sobre Polonia no es un simple detalle estadístico. Es una diferencia gigantesca que refleja cuánto cambió los partidos con sus piernas.

Polonia, en cambio, ganó la batalla de la acumulación: más temporadas, más partidos, más hits, más carreras, más dobles y más triples, además de un promedio de bateo ligeramente superior.

Si se colocan las carreras de ambos en una misma balanza, Diloné representaría el impacto inmediato y explosivo; Polonia, la capacidad de mantenerse produciendo durante generaciones diferentes.

Y eso plantea una pregunta interesante: ¿qué valoramos más cuando elegimos al mejor?

Si se trata de talento diferencial, Diloné tiene un argumento extraordinario.

Si se trata de producción acumulada y consistencia, Polonia tiene ventaja.

Si se trata de longevidad, la diferencia es contundente: 27 temporadas para Polonia contra 19 de Diloné.

Y si hablamos exclusivamente de las Águilas, ambos fueron jugadores de una sola franquicia durante toda su carrera invernal: Diloné permaneció 19 temporadas con el club y Polonia desarrolló allí prácticamente toda su trayectoria dominicana.

El veredicto estadístico

Después de colocar los números sobre la mesa, la conclusión de la primera entrega se mantiene, aunque ahora con mayor fundamento.

Luis Polonia fue, estadísticamente, el jugador más completo y de mayor duración entre los dos.

Pero eso no significa que haya sido necesariamente más impactante.

Diloné produjo un tipo de béisbol que resulta más difícil de encontrar: velocidad extraordinaria, presión constante sobre la defensa, capacidad para convertir un sencillo en una posición anotadora y una personalidad deportiva que hizo de él una de las figuras más excitantes que haya producido el béisbol dominicano.

Polonia fue diferente. Fue una institución dentro de la institución.

Su grandeza estuvo en aparecer una y otra vez, temporada tras temporada, hasta convertirse en dueño de algunas de las principales marcas ofensivas de la pelota dominicana.

Por eso, después de revisar los números, la elección sigue siendo Luis Polonia, pero con una precisión importante:

Polonia fue el más grande por acumulación, consistencia y longevidad. Diloné fue quizá el más espectacular y el que tuvo el elemento diferencial más extraordinario.

Y eso hace que la discusión no tenga un perdedor.

Porque cuando dos jugadores llegan a este nivel, la verdadera conclusión no es quién fue bueno y quién fue malo. La conclusión es mucho más sencilla y mucho más poderosa:

Las Águilas Cibaeñas tuvieron la fortuna de contar con dos de los grandes protagonistas de la historia del béisbol dominicano.

Uno, la “Saeta Cibaeña”, hizo de la velocidad una forma de arte.

El otro, la “Hormiga Atómica”, convirtió la longevidad y la consistencia en una obra maestra.

Y entre ambos dejaron una de las comparaciones más fascinantes que puede producir la historia de la pelota otoño-invernal dominicana.

Por: Justo De La Cruz

Dominicana asciende al octavo puesto en béisbol en el ranking mundial de la WBSC

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República Dominicana ascendió del décimo al octavo lugar del ranking mundial de béisbol masculino de la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol (WBSC), con un acumulado de 2,737 puntos, en la actualización del 8 de octubre de 2026.

El avance de dos posiciones coloca al país como el de mayor ascenso entre las diez primeras selecciones del mundo en esta actualización. La WBSC atribuye el salto dominicano a la histórica medalla de plata conquistada en el Mundial de Béisbol Sub-15 de 2026.

Además de mejorar su posición general, República Dominicana registra un destacado aporte de puntos durante el año. Con 1,369 puntos obtenidos en 2026, figura tercera en ese renglón entre los doce países que encabezan la clasificación, únicamente detrás de Japón, con 1,493, y Estados Unidos, con 1,413.

El aporte dominicano supera los registrados durante el año por Venezuela, con 1,354 puntos; China Taipéi, con 1,140, y Corea del Sur, con 1,043. Estos puntos corresponden al acumulado de 2026 y no exclusivamente a la última actualización.

Con su nueva posición, República Dominicana se convierte en la quinta selección de América mejor situada, detrás de Estados Unidos, Venezuela, México y Puerto Rico.

Puerto Rico ocupa el séptimo puesto, con 3,144 puntos, una diferencia de 407 respecto a República Dominicana. México aparece sexto, con 3,229, a 492 puntos del conjunto dominicano.

Por debajo de RD se encuentran Panamá, noveno con 2,694 puntos, y Australia, décimo con 2,596. La ventaja dominicana es de 43 y 141 puntos, respectivamente.

La clasificación continúa encabezada por Japón, con 6,349 puntos, seguido de China Taipéi, con 5,301; Estados Unidos, con 4,293; Corea del Sur, con 4,253, y Venezuela, con 3,932. Países Bajos ocupa el undécimo lugar, con 2,429, y Cuba completa el Top 12, con 2,002.

Fuente: Listin Diario

¿Por qué el constante crecimiento del baloncesto dominicano en el ranking FIBA

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El baloncesto dominicano atraviesa una etapa que invita al optimismo. La selección masculina ha demostrado que puede competir de tú a tú con rivales de mayor tradición internacional, y sus resultados en los clasificatorios al Mundial FIBA 2027 refuerzan la percepción de que República Dominicana está construyendo una presencia cada vez más sólida en el escenario continental.

Sin embargo, conviene establecer una precisión: el ranking mundial masculino de la FIBA publicado el 1 de septiembre de 2026 sitúa a República Dominicana en el puesto 21 del mundo y sexto de América, con 605.2 puntos.

Aunque esa posición confirma su pertenencia al grupo de selecciones relevantes del continente, la tabla consultada no refleja un cambio de puesto en esa actualización. Por tanto, es importante distinguir entre la mejora competitiva del equipo, la acumulación de puntos y el ascenso efectivo en la clasificación.

La pregunta de fondo, no obstante, va más allá de una posición: ¿qué explica el crecimiento del baloncesto dominicano y hasta dónde puede llegar?

Los factores que explican el progreso

El primer elemento es la calidad de la generación de jugadores. República Dominicana cuenta con una combinación cada vez más interesante de talento formado en el país, baloncestistas con experiencia en ligas extranjeras y figuras capaces de asumir responsabilidades en partidos de alta exigencia. Nombres como Karl-Anthony Towns, Al Horford —cuando está disponible—, Chris Duarte, Andrés Feliz y Jean Montero ilustran la diversidad de perfiles que ha enriquecido el baloncesto nacional en los últimos años, aunque su disponibilidad para la selección varía según el calendario y las circunstancias de cada jugador.

El segundo factor es la competitividad mostrada en las ventanas clasificatorias. Derrotar a Brasil en su propio territorio constituye una señal importante, porque obliga a competir bajo presión, controlar los momentos decisivos y responder ante un adversario con una tradición internacional superior. La selección dominicana ha demostrado que dispone de recursos para obtener victorias de esa naturaleza, en lugar de depender exclusivamente de actuaciones individuales.

También hay que reconocer el trabajo técnico de Néstor «Che» García y la importancia de mantener una identidad colectiva. La continuidad en las convocatorias, la disciplina táctica, la defensa, la capacidad para controlar el ritmo y la distribución de responsabilidades son aspectos que pueden marcar la diferencia en torneos donde el margen de error es mínimo.

Finalmente, el crecimiento no puede separarse de la experiencia acumulada. Cada clasificación mundialista, cada participación internacional y cada partido frente a rivales de primer nivel amplían el conocimiento competitivo del grupo. El reto consiste en transformar esas experiencias en resultados sostenidos.

Catar 2027: la prueba que puede cambiar el futuro

La segunda ronda de los clasificatorios americanos ofrece una oportunidad concreta. Según el sistema anunciado por la FIBA, siete selecciones de América obtendrán su boleto al Mundial de 2027: los tres primeros de cada grupo y el mejor cuarto lugar entre ambos. La República Dominicana comparte el Grupo E con Estados Unidos, Brasil, México, Chile y Colombia.

La proyección dominicana es favorable si el equipo mantiene su rendimiento y consigue cerrar los partidos que se presentan equilibrados. Pero no sería prudente dar por segura la clasificación: Estados Unidos y Brasil representan obstáculos de enorme exigencia, mientras México ha demostrado que puede complicar la lucha por los puestos disponibles.

Para consolidar sus aspiraciones, el conjunto dominicano necesita tres condiciones esenciales: disponer de sus principales jugadores en las ventanas decisivas, profundizar la rotación para soportar ausencias y mantener la regularidad frente a los adversarios que disputan directamente los mismos boletos.

Clasificar a Catar significa mucho más que participar en otro Mundial. Permitiría medir al equipo frente a las principales potencias, fortalecer la experiencia de sus jugadores y mejorar sus posibilidades de posicionarse entre las selecciones americanas con mayor proyección internacional.

Conclusión

La conclusión es clara: el baloncesto dominicano dispone de talento y argumentos para seguir escalando posiciones, pero el verdadero progreso se medirá por la continuidad de sus resultados. El ranking es un indicador valioso; la clasificación mundialista, una meta inmediata; y los Juegos Olímpicos, el objetivo que pondría a prueba la madurez definitiva del proyecto.

Por: Justo De La Cruz

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