La misión médica de la República Dominicana desplegada en Venezuela suministra agua saneada a entre 4,000 y 5,000 personas cada día y ofrece entre 150 y 200 atenciones médicas diarias, informó este lunes el ministro de Salud Pública, Víctor Elías Atallah Lajam.
Al ofrecer declaraciones previo al Consejo de Ministros encabezado por el presidente Luis Abinader en el Palacio Nacional, Atallah explicó que el Equipo Médico de Emergencias (EMT) dominicano fue instalado en una de las zonas más afectadas, donde alrededor de 2,000 personas aguardaban asistencia sanitaria.
El funcionario indicó que la brigada está integrada por 40 profesionales, entre médicos de distintas especialidades, psicólogos y psiquiatras, quienes brindan servicios de medicina general, pediatría, cardiología, ginecología, obstetricia, laboratorio, ecocardiografía y salud mental.
Asimismo, destacó que el equipo implementó un sistema de saneamiento de agua que permite abastecer diariamente a miles de personas, además de establecer un mecanismo de referencia y contrarreferencia con otros equipos médicos que operan en la zona.
Atallah señaló que esta es la primera vez que la República Dominicana certifica y despliega un Equipo Médico de Emergencias para responder a una misión internacional, iniciativa que según afirmó recibió el reconocimiento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Explicó que el despliegue está previsto para una duración inicial de entre 14 y 18 días, con la posibilidad de realizar rotaciones del personal para garantizar la continuidad de la asistencia.
El ministro resaltó el compromiso del personal dominicano que permanece alojado en casas de campaña mientras presta servicio a la población afectada.
“Ver la bandera dominicana en ese terreno y a nuestros médicos entregados ayudando a quienes más lo necesitan me llenó de orgullo”, expresó.
Agregó que mantiene contacto permanente con la brigada y no descartó trasladarse nuevamente a Venezuela para supervisar las labores y evaluar las necesidades que puedan surgir durante la misión.
Por: Francys Rondon




