Muchos no imaginarían que Adalgisa Pantaleón, que creció bailando son y coplas flamencas y que exhibió un saoco, un salero en el baile y una prodigiosa voz, tuvo la vocación, en su adolescencia, de ir al convento y convertirse en monja católica. Era apenas una adolescente de 13 años cuando en su natal San Francisco de Macorís, provincia Duarte, ayudaba a las monjas en el sanatorio a organizar los enseres para curar a los enfermos y se sumaba a la tarea, como una más, de visitar y ayudar a los más necesitados.
Esta práctica casi diaria de buena samaritana hizo que creciera en ella la llama de acudir al servicio de los demás y a escuchar un llamado de Dios para entrar al convento, pero su madre se opuso tajantemente a que su hija se convirtiera en religiosa.
Desde pequeña cantaba como los ángeles y acompañaba a su progenitora, Francisca Fernández, quien también poseía una hermosa voz, interpretando canciones en la casa.
Sus raíces de las tierras de Cuba y España brotaban por su piel, creció bailando el son y cantando el bolero cubano, pero además, en su familia compuesto por muchos músicos, cantaba y bailaba la copla flamenca.
Tenía 16 años cuando, 1971, el síndico de la localidad la obligó a representar a San Francisco de Macorís en el Primer Festival de la Voz, que organizó Rafael Solano a nivel nacional.
Al principio se negó, pero llegó a la capital a residir en la casa de su tío el músico Félix del Rosario. El festival, un gran acontecimiento artístico para el país, participaron Fernando Villalona, Frank Valdez y José Ramón Ramírez, Adalgisa ganó el tercer lugar. “Solano ya me conocía porque a los 14 años me invitó a cantar a un programa que él tenía en Radio Televisión Dominicana, y antes me había visto cantar en mi pueblo”, recuerda Adalgisa.
En el próximo mes de julio Ramona Adalgisa Pantaleón Fernández, su nombre de pila, celebra 55 años de carrera artística, con una trayectoria de memorables experiencias musicales. Antes, ella desea reencontrarse con su público. Lo hará acompañada de su amigo Frank Ceara, en el concierto “Íntimo”, los lunes 11, 18 y 25 de mayo en el bar Juan Lockward del Teatro Nacional Eduardo Brito.
SOLANO, SU PADRINO
La carrera artística de Adalgisa inició de la mano de Rafael Solano, a quien considera su padre, junto a él realizó sus primeras presentaciones artísticas, tanto en el país como en Estados Unidos.
Su voz era la predilecta para jingles de comerciales, fue la voz de la famosa campaña del ron Barceló que realizó Nandy Rivas a finales de los años 80 y acompañó en los coros en muchas grabaciones artísticas.
Recuerda que en 1980 Juan Luis grabó un tema de Antonio Machado, con los arreglos musicales de Manuel Tejada, en el que participaron Mariela Mercado, Maridalia Hernández, Roger Zayas, Marcos Hernández, Juan Luis y ella, sin imaginarse que en 1984 esas voces se convertirían en los integrantes de 440.
A formar parte de 440 fue llamada en 1989 solo por tres meses, pero su presencia, energía, bailes y su voz maravillosa le permitió permanecer por 27 años.
Es icónica su participación junto a Juan Luis Guerra y 4.40 en la canción “Como abeja al panal”, lanzada en 1990 como parte del álbum “Bachata Rosa”.
Esta parte de su carrera Adalgisa la define como una de las más importantes de su vida, y es que fue miembro de la agrupación más internacional del país, junto a Juan Luis Guerra, a quien tiene un agradecimiento eterno. De igual manera a los demás integrantes.
El arte que corre por Adalgisa no solo se ha limitado al canto. En los años 80 debutó como comediante en el programa de “De Noche” que conducían Yaqui Núñez del Risco y Freddy Beras Goico, luego combinó sus actuaciones artística con la su participación en programas como “Con Cuquín”, “9×9 Roberto”, “El Sabroshow”, “El Patio de Medrano” y otros. La actuación también la llevó al teatro y al cine teniendo una larga lista de actuaciones tanto en obras teatrales, musicales y películas de facturación local.
Cuando sube al escenario Adalgisa sabe como transmitir al público cada milímetro de sentimiento que impregna en cada interpretación. Se da con ella y sus espectadores una reciprocidad muy especial, dice que el público recibe lo que lleva en su alma y en su corazón, así lo muestra cada vez que sube al escenario.
“Agradezco al público que todavía me recibe con aplausos y se da entre nosotros una intimidad muy hermosa. Espero cantar para siempre porque ese es mi origen”, eso fue lo que aprendí y lo que pedí a Dios”, afirmó.
En sus más de 50 años ha interpretado todos los géneros musicales, pero existe una canción, “Para dormir contigo”, del cantautor mexicano Armando Manzanero, que la paraliza y que la lleva a vivir cada momento de su vida junto a su difunto esposo Jean Marie Burgaud. “Cuando canto esa canción me llega a lo más profundo, es como si yo contara mi historia de vida junto a Jean”.
La artista, de 71 años de edad, mantiene una voz envidiable, dice que su médico otorrino se admira de sus cuerdas vocales como se han conservado con el paso de los años. “Yo siempre he cuidado de mí y de lo que hago, no fumo y no tomo alcohol y puede que eso me haya ayudado a conservar mi voz fresca”, asegura.
TRES HIJOS Y DOS NIETOS
De joven le diagnosticaron que no podría tener hijos, por eso se casó joven, a los 18 años con Héctor Estrella, con quien procreó a Héctor Aníbal, Gina y Alina.
“Félix del Rosario fue mi padrino de boda, fue para mí un tío. Yo siempre tuve fe en que tendría mis hijos y yo hacia cartitas dirigida al niño Héctor Anibal a la calle Hostos número 50 en San Francisco de Macorís, e iba a mi pueblo a recibir mis cartas que yo misma me escribía, porque sabía que Dios me daría mis hijos y así fue”, comentó.
La artista ha pasado su vida de escenario en escenario y dice con orgullo que nunca descuidó a su familia.
A pesar del divorcio de su primer esposo y padre de su hijo, nunca dejaron de ser familia, Héctor (padre) se divorció de la artista, pero no de la familia, hasta el día de hoy almuerza, todos los domingos, junto a sus hijos.
“Se puede terminar el amor de pareja, pero el amor del ágape siempre hay que tenerlo y Héctor ha sido una persona que ha vivido toda la vida conmigo y es un excelente padre”.
“Nunca perdí una navidad, ni cumpleaños ni fechas importantes para mis hijos. Siempre busqué la manera de estar presente, al igual que su padre Héctor, por eso puedo decir a boca llena que tengo unos hijos maravillosos”.
La familia aumentó y llegaron los nietos, Adalgisa es abuela de dos niños con condiciones especiales. “Siempre he colaborado con instituciones que trabajan con niños en condiciones especiales, y servido a muchas fundaciones que trabajan con niños, pienso que Dios nos envió estos dos ángeles a una familia que ha estado unida, llena de amor y tienen una abuela que los ama con todo mi corazón”.
Una enfermedad que combate
En su vida también ha aprendido a vivir con el dolor que provoca la fibromialgia, una enfermedad crónica que causa dolor musculoesquelético generalizado, fatiga severa y problemas de sueño o memoria. La enfermedad que no tiene cura y que se trata con medicamentos, ejercicios físicos y terapias encontró a una mujer que decidió no ser una “fibromiálgica”.
“Siempre viví con dolor porque pensé que la vida era así. Desde niña jugué con mis hermanos todos los deportes y los dolores no me limitaron, cuando se descubrió la condición tampoco he dejado que afecte mi vida”.
En 2022 vivió uno de los golpes más duros de su vida, la muerte de su esposo Jean, a quien encontró muerto en su oficina una mañana 10 de mayo.
“Jean me enseñó tantas cosas, siempre soñé con tener una pareja como él y Dios me la puso en el camino y disfruté de su amor y de todo lo que él amaba. Para nosotros la familia su partida fue un golpe muy duro”.
Por: Ynmaculada Cruz




