Los Padres de San Diego no habían recibido mucho aporte ofensivo del dominicano Manny Machado, pero finalmente comenzó a batear durante el fin de semana antes de la pausa del Juego de Estrellas.
Machado ayudó a los padres a cerrar la primera mitad con dos victorias viniendo de atrás contra los Toronto Blue Jays.
Conectó un sencillo productor de dos carreras que empató un partido y, en el otro, bateó de 4-3 con una carrera impulsada.
Machado, quien comenzó julio con un promedio de bateo de .189, elevó su marca a .203 antes del receso del Juego de Estrellas. Bateó ocho hits en 16 turnos durante sus últimos cuatro partidos; esto no solo le permitió superar la “línea de Mendoza”, sino que también ayudó a San Diego a salir del hoyo en el que se encontraba (con un porcentaje de victorias inferior a .500). Por la energía que transmite Machado, se nota que finalmente está empezando a sentirse a gusto con su juego. Esto no solo favorece su éxito personal, sino que también motiva a la directiva a querer apoyarlo más. “Es algo que cambia el panorama”, dijo el dirigente Craig Stammen. “El destino de los Padres siempre ha dependido de cómo le vaya a Manny”.
Ese comentario cobra especial relevancia al analizar las estadísticas de Machado. Acumula 19 jonrones, lo que lo proyecta para una temporada de 30 cuadrangulares. No obstante, los Padres necesitan más ofensiva a diario. “Estuve estancado en .180 durante mucho tiempo”, comentó Machado con una sonrisa irónica. Si Machado continúa respondiendo en los momentos en que la ofensiva está estancada, podría ayudar a darle vida al equipo en compromisos que San Diego habría perdido durante la primera mitad.
La ausencia de Machado se sintió, dado que se trata de un siete veces All-Star y cuatro veces titular que había ganado selecciones en tres de las pasadas cinco campañas. El cañonero de 34 años actualmente tiene un porcentaje de embasarse de .290, un slugging de .418 y una tasa de ponches del 22.3%, la peor marca de su carrera en cada departamento.
Pero Machado comenzó a lucir más como él mismo en las semanas previas a la pausa del Juego de Estrellas. El 20 de junio, conectó un cuadrangular de tres carreras para tomar la ventaja en el Globe Life Field en extrainnings. Dos noches después, su jonrón solitario representó toda la ofensiva de ambos equipos en una victoria por 1-0 sobre los Bravos. Una noche después de eso, pegó el hit de oro contra el cerrador estelar de Atlanta, el cubano Raisel Iglesias.
Ese tramo de 96 horas ayudó a encender el bate de Machado.
Antes del 20 de junio (301 veces al bate): promedio de .174, 12 jonrones, OPS de .604
Desde el 20 de junio (89 VB): promedio de .307, 7 vuelacercas, OPS de 1.069.
Por: Juan Mercado




